ENTREVISTA CON FLAVITA BANANA

February 21, 2018

"Seguir dependiendo de alguien que te publique, de que alguien te encuentre, es un modelo que está obsoleto. Hay que mover el culo", Flavita Banana.

ENTREVISTA CON

FLAVITA BANANA

Es 14 de febrero, el día de los enamorados. Casualidad o no, hemos quedado para conocer a Flavia, más conocida como Flavita Banana. Digo casualidad porque Flavita se ha convertido en los últimos años en una de las principales cronistas del desamor a nivel gráfico. La cita es en la oficina principal de Correos y para variar llegamos tarde. Muchos ya la conoceréis, pero para quienes no, sabed que es viñetista, ilustradora y dibujante. Estamos muy cerca, y ya podemos ver a Flavita esperando en las escaleras. No la conocemos, pero sabemos que es ella.

 

Esta es la transcripción de una conversación abierta con Flavita Banana en la terraza de un bar cualquiera. Una conversación guiada por un cuestionario de preguntas que finalmente no sirvió para mucho y en la que no faltaron cervezas y cigarrillos. Así conocimos por primera vez a Flavita.

¿Podrías hablarnos un poco de ti?, de tus gustos, de tus hobbies. Qué música escuchas, si acumulas basura de algún tipo, cacharros del rastro, fanzines, revistas, libros. 

 

Música, la verdad escucho muy poca música. Si estoy haciendo algo en casa no tengo música puesta. Es bastante raro. En mi casa nunca hubo un ambiente musical, entonces no... Y luego escucho música y me encanta. De hecho, detrás de una rodilla llevo tatuado a NOFX, y detrás de la otra tengo tatuado el nombre Sean Paul. Esto demuestra de que en nada de lo que te diré soy coherente. Escucho música funk, escucho música clásica, escucho de todo. Lo que hago es escuchar Spotify con todos los logaritmos que tiene de sugerencias, le dejo echarlo todo. Y la verdad es que va guay, va guay el poder de las matemáticas. Pensamos que es el poder de internet, pero no, es el poder de las matemáticas.


Si colecciono basura... No, no colecciono nada. Tiro mucho, muchísimo. Tengo pocas cosas. Eso sí, tengo la casa forrada de libros. Y todos los tengo que leer, y luego tenerlos. Si me han prestado un libro y me gusta lo compro. ¡Mira sí!, colecciono libros. También presto muchos y hago de asesora de lecturas a quienes no saben qué leer y me preguntan.

 

Aunque no lo parezca soy una persona nerviosa. Quizá no se nota porque lo llevo por dentro. Me mola mucho subir a los árboles, que es una cosa muy rara. Pero si hay un árbol y tiene una forma idonea, esté como esté y en la situación en la que esté, subiré al árbol. Y me gusta mucho dormir, sobre todas las cosas. Duermo un promedio de doce horas al día (porque puedo). Mi día a día viene a ser lo que la gente llama tiempo libre. 

El otro día estuviste en una de nuestras fiestas A Wamba Buluba. ¿Era la primera vez? ¿Por qué fuiste?

 

Sí. Estuve porque mi colega Andrew, batería del grupo The 54321´s, tocaba allí, y me gusta ir y apoyar cualquier tipo de iniciativa creativa, tanto de amigos como de personas en general. Aunque he de decir que no suelo ir a conciertos, no sé por qué, este me gustó. Y he de decirlo también, tengo especial cariño por el Marula, es donde todo empieza y todo acaba. Antes era el Apolo y ahora es el Marula. 

 

No conocía vuestra fiesta y la verdad que me gustó, y el logo también. Era lo único que podía ver desde donde estaba. En serio, a la cantante no la vi ni un momento. Esto es serio, debería haber un orden de entrada por altura, aunque es un rollo también, porque si tus amigos son altos y bajos hay que dividirse, y yo quiero estar con mis amigos.

 

¿Qué estudiaste? 

 

Siempre fui del grupo de las empollonas pero además de las populares. Siempre saqué matrícula de honor en todo. Hice bachillerato científico tecnológico porque sabía que me iba a dedicar a dibujar y era la última oportunidad de recibir docencia no vinculada exclusivamente al dibujo. Después estudié un Grado de cuatro años de Artes y Diseño en La Massana, y luego Ilustración dos años más. Ahí sacaba notas de 6-7.

 

Ahí todo cambió. Me encantó. De repente no tenía que adaptarme al sistema escolar y cumplir con las reglas, sino todo lo contrario, tenía que ser creativa, dejar de funcionar conforme a la reglas. Por eso sacaba mala nota, porque estaba chapada al molde de aprobar. Era como muy protocolario lo mío, como muy de cumplir. Y en la Escuela de Arte en lo que consiste el trabajo es en salirte de lo protocolario. Realmente me empezó a ir bien cuando terminé de estudiar allí. Durante el tiempo que estuve en la esucuela los profesores veían algo pero siempre me dijeron que tenía que soltarme. 

¿Cuando te soltaste?

 

Hubo una época en la que trabaja de informática para Airbus. Sí, he trabajado en mil cosas, y me mandaron sola a la sede de Toulouse un mes. Allí me di cuenta que aquello era la vida normal de la gente. Trabajar ocho horas, volver a casa y estar solo. Y pensaba que era fuerte que realmente lo que era el tiempo libre, desde que te levantas hasta que te acuestas, era larguísimo. Empecé a dibujar por dibujar, y supe que estaba cansada, y como en ilustración no te enseñan cómic nunca no se te ocurre poner texto. Y un día me decidí a poner texto y a escribir lo que se me ocurriera.  Aquello lo petó. A partir de 2012-13 aquello empezó a crecer. 

 

Los temas que yo toco los conoce todo el mundo, pero quizá yo dedico el tiempo suficiente a analizarlos y expresarlos de una cierta forma. Llegaba a conclusiones de las que estaba segura que no eran solamente mías. Conclusiones. Las viñetas al final son todo conclusiones.

 

¿Cómo consigues llegar a simplificar en una viñeta la idea que quieres transmitir?

 

El 90% del tiempo es pensar, y cuando tengo la idea clara en la cabeza me siento y lo dibujo, que en mi caso es un minuto o dos. 

 

El formato viñeta es porque al ojo humano le llama la atención lo negro sobre blanco. Mi ambición es decir verdades a través de las viñetas y que la gente piense, sí. 

 

¿Sacas alguna conclusión de estos tres años de trabajo?

 

Mis experiencias de este año me han dejado algo claro, que el sistema editorial está muy guay pero está un poco anticuado. El sistema editorial es un puente entre alguien que tiene cierto talento y la posibilidad de que el público lo pueda consumir. Pero ahora con internet, creer que la la única opción para salir al mundo es que una editorial te publique es un error. Lo que tienes que hacer es trabajarte a tus propios seguidores y con eso editar tú mismo. Quitarte a los intermediarios. Yo gano entre un 5 y un 10% de cada libro que se vende con editorial. Seguir dependiendo de alguien que te publique, de que alguien te encuentre, es un modelo que está obsoleto. Hay que mover el culo. 

¿Qué tienes pensado hacer en tu próxima publicación?

 

La pregunta del millón. Ahora mismo nada. 

 

Tengo una idea desde hace un tiempo. Tener seguidores está guay pero me he dado cuenta que tiene un componente educativo, muy de ayuda quizá. Parece que estoy ayudando a mogollón de gente, ¿no? Aunque yo nunca lo pretendí, lo mío es humor sin más. 

 

Igual para algunos no es algo muy relevante, pero por ejemplo el tema del feminismo o el tema de desmitificar el hecho de tener éxito en internet lo es para algunas comunidades, porque por desgracia hay muchos jóvenes en el mundo que aspiran a ese objetivo. Entonces al estar ya en esa posición, tenía pensado hacer algo para ayudar a que eso se les borre un poco. Mi idea de este año es enfocar el público que tengo para cosas más importantes. No para entiquecerme yo, sino para ayudar.

 

En ese sentido el próximo libro que tengo pensado tratará sobre el tema de la salud mental, pero desde el punto de vista del humor. Porque la verdad que dentro de la sociedad blanca occidental de hoy me parece que es el gran tabú. La peña está fatal, y no se habla, como si estuviera mal decirlo, y lo importante siempre es dar el primer paso, y a ser posible en voz alta. 

 

La idea es hacer algo por ese camino, pero la verdad no sé qué. Pero sí, sobre todo intentar dejar ya de lado esa parte del personaje público. Quizá escribir más, alejarme de los focos, que es muy cansino. Es heavy que alguien que hace viñetas vaya por la calle y la gente la reconozca. 

 

 

 

¿Qué es lo más guay de tu trabajo?

 

Que no es trabajo. Ser autónomo. Yo creo que cuando uno deja su trabajo para hacerse autónomo deberían ponerle una alfombra roja, aplaudirle y ponerle un cesto de navidad. Y no, te miran como si fueses tonto. Yo es lo mejor que he hecho en mi vida y es imposible volver atrás. Es manejar tu economía y tu tiempo.

 

¿Por qué dan tanto juego el tema del amor y el desamor?

 

Porque no nos mintamos, es el puto pilar que mueve todo. Mueve las migraciones, los cambios de economía, al final, todos los grandes momentos de la historia han sido relaciones amorosas, y tiene mucha fuerza, y aún más fuerza tiene cuando no lo hay o cuando se acaba.

 

El tema es que mis viñetas no van tan dirigidas a la gente que está pillada, porque esa gente ya lo tiene todo, y menos a quienes están empezando una relación, esos no necesita ningún estímulo externo, todo les suena a su relación. Pero quien está en situación de desamor es un gran consumidor de material.

 

Mi idea es poder ofrecer un material que en vez de echar a uno más para abajo, que eche para arriba. Vamos a reírnos de lo que nos pasa.

 

No todo el mundo está enamorado, pero todo el mundo ha estado desenamorado. El público es enorme. Si trabajas el tema del amor llegas a la gente que está en pareja, pero a todo el mundo le han roto el corazón, eso espero, porque si no no sabes nada de la vida.

¿Cuál es tu conclusión sobre un tema tan universal?

 

La conclusión que sacas de todas mis viñetas es que vives una vez. Quedarte en una situación que no es puto ideal no me vale. Tiene que ser todo puto ideal. Esa gente que dedice seguir intentándolo después de mil veces y que no funciona refleja que lo único que sostiene esa relación es que un día empezó, es lo único que hay en común. Y no estoy hablando de un caso extraño.

 

Hoy iba por la calle, día de los enamorados, y me he cruzado con dos parejas donde la chica llevaba flores, y en ambos casos las dos parejas no estaban hablando, ni estaban cojidos de la mano. Estaba uno con el móvil y la otra con las flores. Y he pensado, hoy es San Valentín, y me he levantado un poco pocha porque es normal que estas cosas afecten, pero luego he salido a la calle y he pensado, qué coño, menos mal que estoy sola, por lo menos para estar en una relación así.

 

En mi caso la mala influencia ha sido la literatura. Es decir, las historias de amor en el cine tienen su intensidad, pero las de los libros son muy intensas. Están mucho más relatadas y entras profundamente, y al haber nacido con ello tengo una especie de idea de cómo deberían ser la cosas cuando estás en pareja, y menos que eso nada me vale. Entonces es, o te lo pasas teta todo el rato que estás con alguien o no. 

 

Creo que estar con alguien lleva intrínseco el que te guste esa persona. El conformismo de estar bien no sirve. Ahí comienza el mundo del ceder. El mundo de ceder prioridades personales por el bien de ese concepto inventado que es el negocio de la pareja, que es lo que es, un negocio al final. En ese sentido pienso que hay que desmontar muchas cosas, y que solo traiga positivismo.

El año pasado estuvimos en una exposición de viñetas políticas organizada por Jordi Duró y Jordi Torrents, La Política Retratada, donde se narraban los últimos cuarenta años de vida política y sociedad a través de viñetas satíricas. La conclusión fue que algunos de los problemas que existían antes todavía continúan, otros se han estancado y algunos han evolucionado. ¿Se podría hacer el mismo ejercicio desde la mirada del amor? Puede que haya pasado desapercibido, pero es un tema universal que nos acompaña desde el origen. ¿Qué ha evolucionado en el amor?

 

El amor no ha evolucionado en absoluto. Sigue siendo un concepto super arcaico. El problema es ese, que como no se ha cambiado la forma de tratar el amor sigue siendo el mismo concepto todo el tiempo. Vamos a decir, en la obra, hombre mujer, unicidad, exclusividad. Es decir, como esto es lo que se vende en el mundo del arte, esa no evolución del concepto del amor es lo que está llevando a unas frustraciones enormes, mientras que por ejemplo otras parcelas del ser humano sí han evolucionado. Es muy difícil hacer encajar un amor medieval en un contexto moderno lleno de estímulos externos, por lo menos en una ciudad como esta.

 

El asunto es que como finalmente el amor no es un concepto sino un estímulo es muy difícil reglamentarlo, ¿no? A la gente cuando lo siente se le va la olla, a mí la primera. Es irracional. Por eso en mi caso mi trabajo no va dirigido al amor, porque como te digo hay ya una felicidad tan extrema que no necesita de ningún estímulo externo. En el desamor ese estímulo es igual de intenso pero no se usa para generar algo. Mi idea es echarlo para arriba y crear algo de ahí.

¿Te has convertido en una especialista del desamor?

 

¡Me cago en Dios! (risas). Pues por la cantidad de mensajes de personas que me piden consejo se podría decir que sí. Y yo los doy. Me he visto en mogollón de situaciones en las que me piden consejo, a saco, y suelo atender en la medida de lo posible, aunque hay casos muy heavys. Alguna vez me han escrito diciendo, lo he dejado con mi novio, te he hecho caso. Y yo pensar, ¡pero qué coño! ¡que yo no he dicho eso!. O algún chico que me ha escrito diciéndome que le han dejado por culpa de alguna de mis viñetas.

 

Política

 

Es un tema que toco poco, pero mi postura en ese sentido es que los humoristas que lo hacen bien son aquellos que no dejan clara su posición a través de su chiste. Si eres humorista lo que pasa es que todo te parece mal. Si eres humorista es porque has llegado a un punto de desengaño con todo que ya nada te conviene, y si además eres un humorista gráfico, significa que estás todo el puto día encerrado en tu casa. Y en ese caso ya te digo que nadie te conviene.

 

Para mí votar es un drama. Yo odio la autoridad. No quiero que una persona me esté representando. La única persona que a día de hoy me representa de alguna manera es Ada Colau, y no estoy haciendo campaña. Es la única vez que cuando se hacen cosas y se toman decisiones en el ámbito político me parece que están bien. Pero lo que predomina en mí es que odio la autoridad. En política sí soy partidaria de los líderes municipales a pequeña escala pero no a nivel estatal. 

 

Lá última multa que pagué fue por saltarme un semáforo en bici.

 

¿Para qué sirve una viñeta?

 

¿Lees el periódico? Pues ahí tienes texto, texto, texto, mierda, mierda, basura, basura, y de repente una ventanuca donde una persona, fuera de todo eso, ha hecho una interpretación de la actualidad que igual consigue que te rías de lo que estás leyendo. Fuera de eso, en el periódico no te ríes en ningún momento. Es una ventana para aligerar la gravedad de las cosas, como el sudoku, el sudoku también (risas).

 

¿Cuáles son tus límites?

 

El público. Es decir, no hay límites realmente. Puedes encontrar a alguien con el mismo nivel que tú y reírte de temas impensables. Por eso digo que el límite es el público con quien te estás riendo. En el caso de las redes sociales, que el público es tan inmenso, donde no conoces a todo el mundo y no sabes si te van a entender, te limitas. Hay viñetas que publico en unos medios que no las voy a poner en otros. Por ejemplo las viñetas que envío a Mongolia no las voy a poner en ningún lado. Ahí me meto con todo cristo. El límite es la audiencia, pero no para los humorista gráficos, si no para todo el mundo. 

 

¿Hasta qué punto es real una viñeta?

 

Cero real. Es solo lo que se le ha ocurrido al dibujante. Es su opinión y nada más.

 

Para terminar una pregunta que nos ha encargado un amigo que parece un tanto preocupado por el tema de los pedos en pareja. ¿Qué opinión tienes al respecto? Que conste que no es un intento de acabar la entrevista con un pregunta graciosa.

 

Los pedos en las relaciones está difícil porque si tú te tiras un pedo porque no te has podido aguantar no pasa nada, pero si te los tiras sin control delante tu pareja yo creo que la estás dando por lograda, y entonces hay una seguridad tan grande de que no la vas a perder que encima te tiras pedos, y ese es el error más grande que hay, el de pensar que la persona que tienes al lado la tienes porque ya la tienes. 

La conversación continúa. Más política, más flatulencia dentro de la pareja, el proceso independentista, música, viajes y tatuajes. Más de dos horas de conversación y esto no parece tener fin. Demasiado trabajo para llevarme a casa. Tengo que cortar pero ya. Le pregunto a Flavita por una canción. La ponemos y continuamos hablando. La grabadora ya no está funcionando. La he apagado.

 

 

 

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