ASALTO AL TREN DE BARCELONA, 1922

January 9, 2018

 

 

Obreros, sindicalistas y pistoleros a sueldo. Barcelona fue durante los años 1919-1923 un western del salvaje oeste en una ciudad industrializada. Precariedad laboral, nuevos ricos, viejos ricos y huelgas obreras. Una lucha a muerte entre trabajadores y patronato que dejó en cuantía centenares de muertos por disparos de bala.  Un contexto social donde el espacio fuera de la ley se sobrepuso para ajustar diferencias. Un polvorín político entretejido en la noche del barrio chino. El instante de la conspiración, la oportunidad de los bandoleros. Así fue el asalto al tren de Barcelona.

 

ASALTO AL TREN DEL DINERO

BARCELONA 1922

Como si de un western se tratara el 1 de septiembre de 1922 se daba en Barcelona uno de los incidentes más cinematográficos conocidos hasta entonces. Cuatro hombres armados con pistolas asaltaban un tren y robaban un caja con 149.150 pesetas.

 

Por entonces Barcelona no tenía exactamente el aspecto del viejo oeste americano, sino más bien el de una ciudad potencialmente industrializada. Obreros y burgueses constituían el pilar central de una sociedad donde el pistolerismo había invadido las calles de Barcelona.

 

La neutralidad de España en la Primera Guerra Mundial había acelerado el proceso de industrialización de Cataluña, lo que se tradujo en un importante aumento del ploretariado. El precio de la vida se encareció, las necesidades crecieron, y las desigualdades entre ricos de patronal y obreros se acrecentaron.

 

Durante la etapa de 1916-1923, Barcelona y sus cercanías fueron el centro irradiador del anarcosindicalismo español y la región donde las luchas y reivindicaciones sociales alcanzaron mayor protagonismo y violencia.

 

"De todos, el año más siniestro fue el de 1921, con 103 fallecidos violentos. Precisamente, en 1921 se puso en funcionamiento la Ley de Fugas, ..., que consistía en provocar o simular una evasión y ejecutar al preso.", Paco Villar. 2012.

 

Los disparos y las pistolas estaban a la orden del día. Ajustes de cuentas, asesinatos selectivos, sicarios, mercenarios. Una guerra abierta a tiro limpio se daba en las calles de Barcelona. Ojo por ojo, diente por diente. Ese era el contexto político-social donde se dio el asalto al tren de Barcelona.

 

 

 

 

ASALTO AL TREN

 

1 de septiembre de 1922. Son las 7:30 de la mañana, y como todos los días los obreros esperan subir al tren que les lleva al trabajo desde la Estación de Francia hasta el depósito de máquinas. Lo que no sabe nadie en la estación es que el tren va a ser atracado en Poble Nou antes de llegar a su destino, nadie salvo dos de los asaltantes, que se camuflan entre los trabajadores.

 

Media hora antes, a las 7:00, un coche modelo Buick de color crema con matrícula B-6025 espera a dos individuos. Estos llegan puntuales y salen en busca del tren. En los vagones todo se desarrolla con normalidad hasta que antes de llegar a Poble Nou los dos individuos camuflados asaltan la cabina del primer coche, uno armado con dos pistolas y otro con una. Paran el tren y obligan a los guardianes y a los pasajeros a bajar.

 

En las vías esperan los dos compañeros asaltantes del coche. Lanzan la caja con el dinero y se dan a la fuga entre las piedras que algunos de los trabajadores les arrojan indignados. Dentro de la caja va el dinero del jornal de los obreros, un total de 149.150 pesetas. En la persecución uno de los trabajadores que hostiga a los asaltantes recibe un balazo que acaba con su vida. Los ladrones escapan con su motín, pero la disputa se ha dado muy cerca de Camp de la Bota, un espacio militar, y los soldados de artillería pronto se percatan de los disparos.

 

Los soldados persiguen a los asaltantes que huyen deseperados entre disparos. Un asaltante muere en el acto al recibir un tiro en la cabeza y otro en el pecho. "El resto de atracadores, al ver caer a su compañero, abandonaron la caja, huyendo; pero como a los soldados se les acabaron las municiones, aquellos al darse cuenta, retrocedieron cogiendo nuevamente la caja y metiéndose de nuevo en un automóvil que había en la Riera de Horte y que desapareció en dirección San Andrés." ABC, 2 Sep. 1922.

 

En el asalto murió el obrero Mariano Monteverde, de cuarenta años, que custodiaba la caja del dinero junto a su compañero José Mallofré, y resultaron heridos en el tiroteo, Juan Olivé e Isidoro Sánchez.

 

El atracador muerto era un sindicalista conocido por sus estancias en prisión. Respondía al nombre de Victoriano Quero. En la ropa interior llevaba las iniciales V Q.

Víctoriano Quero. Asaltador muerto 

 

                                                                                                    Ramón Recasens. Asaltador dado a la fuga

 

 Mariano Monterde. Obrero muerto en el asalto

 

 

El vehículo del asalto apareció rápidamente. Su conductor declaró que el día anterior al robo su compañero Martín Adam le propuso el trabajo porque tenía el coche roto. Aceptó, y al día siguiente a las 7:00 de la mañana en el Paseo de San Juan dos individuos subieron al coche y le ordenaron que cogiera dirección carretera de Mataró hacia Poble Nou. Al llegar a la barriada de Horta le obligaron a cambiar de dirección y esconder el coche a punta de pistola. Fuera se escuchaban sonidos de disparos, y al rato vio venir a cuatro hombres con una caja que metieron en el coche. Uno iba herido, y le ordenaron ir a Barcelona. Marcharon hacia Montjuich, donde bajaron y se esfumaron.

 

El conductor se tomó como uno de los principales sospechosos y colaborador en el atraco, puesto que se le había visto merodeando el día anterior por la zona de los hechos, y además parecía ser que él mismo había sido empleado de llevar la caja de los trabajadores con cantidades importantes de dinero en ocasiones anteriores.

 

 Vehículo usado para el asalto

 

Los asaltantes resultaron formar parte de un grupo de acción de la CNT que tenía como objetivo destinar el dinero íntegramente a la comisión pro presos del sindicato en forma de apoyo a las familias, que contaban con varios cientos de encarcelados desde el comienzo de las disputas con la patronal.

 

"De los asaltantes del tren de Barcelona el de más renombre era Ramón Recasens Miret, miembro del sindicato de panaderos, quien ya conocía el presidio de La Mola en Mahón, donde se solía deportar a los miembros de izquierda durante los años veinte. Formaba parte del comando que escapó en el taxi. Permaneció varias semanas en la clandestinidad herido de bala en el hombro izquierdo escondido en la barriada de Hostafranchs, hasta que consigue huir a Francia. A los tres años del robo al tren, es guillotinado al participar en un robo en Burdeos que causa la muerte de un gendarme." (No te quejarás por las flores que te he traido)

 

Del resto se supo que cinco consiguieron huir a Francia. El caso se dilató en el tiempo y fueron apareciendo cómplices y participantes indirectos. La policía barajó la cifra de 15 involucrados entre asaltantes directos y encubridores. En España hubieron varias detenciones y tres atracadores entraron en prisión.

 

El dinero nunca apareció.

 

 

 

 

 

 

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