LA HABITACIÓN DEL SUICIDIO PARA BURGUESES EN BARCELONA, LA RABASSADA

October 25, 2017

Acabo de perder hasta el último céntimo de mi fortuna. Sabía lo que significaba perderlo todo, pero nunca pensé que lo viviría desde la entraña. ¿Qué me queda ahora?... ¿Vivir como un miserable?... O morir. Desaparecer. Sencillamente eso.

 

Dos galanes me acompañan hasta el sótano. En la sala solo hay una mesa con un pequeño baúl de cobre, y al fondo una puerta cerrada, una puerta que parece llamarme como si conociera de antemano mi destino. El espacio es frío y tenebroso, nada que ver con el salón del casino, nada que ver con el lujo de ahí arriba. Todavía veo sus caras, sus ojos apuntando a mi rostro antes de que aquella bola girara sobre la ruleta para condenarme a muerte.

 

Uno de los chicos abre la puerta para darme paso, y mientras camino hacia dentro de la habitación, el otro saca del baúl de cobre mi revólver, el revólver de los suicidas. Voy a volarme la tapa de los sesos.

¡Bang! 

 

Pero no me despido porque nunca he existido. Soy un invento, una palabra; el espectro de las noches del Casino de la Rabassada, el casino que encumbró las veladas más lujosas y extraordinarias de la burguesía catalana.

 

A WAMBA

 

 Salón de juego del Casino de la Rabassada

 

 

EL CASINO DE LA RABASSADA

 

Entre mentiras y leyenda se mantiene vivo el misterio de la habitación del suicidio del Casino de la Rabassada, un casino que abrió sus puertas el día 5 de julio de 1911 para albergar a la burguesía más exquisita de Barcelona, quien tras la célebre exposición universal de 1888 veía cómo un nuevo horizonte de prosperidad y modernización urbana reconstruía la Ciudad Condal al ritmo de un acelerado crecimiento económico. 

 

Actualmente solo quedan unas pocas ruinas de lo que en su día fue uno de los máximos exponentes de La Utopía del Ocio Burgués, aunque las suficientes como para transportarte a su tiempo de esplendor, cuando el juego, el glamour y sus modernas atracciones componían el ambiente onírico ideal para el deleite hedonista de los placeres humanos.

 

 La escalera lateral de la Rabassada con acceso al parque de atracciones

Situado en la sierra de Collserola fue primero un hotel restaurante de lujo, el Gran Hotel Restaurante la Rarrabassada de 1899. Una obra arquitectónica monumental construida en medio de un paraíso natural a 400 metros del nivel del mar al que pronto se pudo acceder fácilmente gracias a la construcción del Ferrocarril Fonicular eléctrico, carreteras y el tranvía. Una oferta de ocio que crecía sin descanso ni límites. Así fue que, doce años más tarde, en 1911, se llevó a cabo su ampliación, incorporando un casino de juego y un parque de atracciones con una montaña rusa que miraba por encima del hombro a sus vecinas de Europa. Nada había que escapara al glamour y servicio de la Rabassada.

 

 Comedor de la Rabassada

 

Entre música de orquesta, zonas vip, salones de juego, chefs franceses de exquisita reputación, atracciones acuáticas y obras de teatro se vio la cara la burguesía más acomodada de la Ciudad Condal durante poco más de un año, hasta que en 1913 un decreto declarado por Primo de Rivera condenase el juego vano y las apuestas. El casino nunca más volvió a repuntar. En menos de dos años de existencia el templo del ocio burgués había nacido y había muerto.

 

Los años venideros no acompañaron a su recuperación. Primero una crisis, y más tarde el estallido de la Guerra Civil, que lo convirtió en un foco de fusilamientos, hicieron irrealizable su vuelta. La decadencia invadió la Rabassada y el tiempo lo hizo ruinas.

 La montaña rusa de la Rabassada

El túnel de la montaña rusa 

La montaña rusa de la Rabassada 

Atracción acuática 

 

 

LA HABITACIÓN DEL SUICIDIO PARA BURGUESES

 

"El amor a nosotros mismos, el deseo de conservarnos,

se transforma de tantas maneras y obra por principios tan contrarios,

que nos lleva al sacrificio de nuestro propio ser por amor a nuestro propio ser.

Y tanta es la importancia que nos damos a nosotros mismos,

que consentimos en perder la vida por un instinto natural y oscuro

que hace que nos queramos más que a nuestra propia vida."

 

Montesquieu

 

Nadie podría exponer mejor los motivos del suicidio frente a la derrota que Montesquieu. Sin duda el suicidio siempre ha formado parte de la literatura liberal y burguesa, así como de otras ideologías. Quizá es por ello que las historias alrededor de la misteriosa habitación del suicidio pudiesen ser verdad. ¿Quién podía si no mejor que la burguesía práctica disponer de un espacio de extrema deliberación individual para quien había perdido todo jugando a la ruleta?

 

Sea como fuera, lo cierto es que no existen pruebas ni investigación profunda sobre la existencia de tal habitación. Solo hay leyenda y literatura, solo secreto y misterio.

 

Son multitud las historias que envuelven el año sabático de las clases acomodadas en el Casino, y múltiples las versiones que pretenden alimentar su recuerdo. Lo cierto es que la cuerda que unía aquel mundo al nuestro se rompió hace tiempo, haciendo del pasado un resplandor, haciendo posible imaginar, como si de una película de terror se tratara, aquella habitación, aquellas ofrendas carnales y sádicas de las que tanto se habla, aquellas noches de lupanar donde el dinero compraba las más perversas situaciones imaginadas. La quimera de la reminiscencia. El morbo de la humanidad. Voluntad y literatura para alimentar la historia que todos prefieren contar, la historia de la habitación del suicidio de la Rabassada.

 

 

 Pasillo interior de La Rabassada

 

 

 

 

 

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