LOS TRAVESTIS MÁS FIEROS DE TODOS LOS TIEMPOS, BARCELONA 1930

January 2, 2020

 

Hubo un tiempo en Barcelona donde los travestis reinaron la noche, un tiempo en el que el Barrio Chino era mundialmente conocido por su vida nocturna, un tiempo en el que travestis, anarquistas, pistoleros, espías de guerra, burgueses curiosos, literatos, el hampa, marineros, contrabandistas, prostitutas, políticos y gentes de mal vivir se veían las caras todas las noches bajo el telón de un mismo escenario, el de La Criolla, el local al que por entonces había que ir en Barcelona.

 

Nos encontramos en el primer tercio de siglo XX, entre 1900 y 1936,  en medio de la combustión política que desembocaría en la guerra civil española y las dos guerras mundiales, y en medio de un páramo transgresor que daría vida al posterior movimiento por los derechos sexuales, un tiempo donde el Barrio Chino se instituyó como la sede del vicio internacional.

¡Barrio Chino! Madriguera

de idealidad y delito,

miserable gusanera,

celeste barrio maldito

que albergas a la quimera!

1933

Los travestis del Barrio Chino y la primera manifestación de LGTB en España,

Lesbianas, Gays, Travestis y Bisexuales

 

En 1933 la explosión de una bomba redujo la vespasiana (urinario público) de Las Ramblas de las Flores de Barcelona a escombros de metal. No era la primera vez que estos lugares sufrían los ataques de puritanos anarquistas o conservadores. Estos urinarios públicos eran por entonces puntos de encuentro donde los travestis hacían sus negocios con los clientes, y los ataques reiterados habían hecho de estos lugares enclaves peligrosos desde 1900.

 

La última explosión fue el detonante de una bomba todavía más grande, la de Las Carolinas, un grupo de travestis que se lanzó a la calle a plena luz del día recorriendo Barcelona y protagonizando la que posiblemente fue la primera manifestación de LGTB de la historia.

 

Entre las ilustres personalidades de Las Carolinas caminaba Jean Genet, el último poeta maldito francés; escritor de día y prostituta de noche, el indigno de los piojos, el artista, el delincuente homosexual, uno de los mejores escritores del siglo XX, una de las escasas plumas que dio cobertura, entre verdades y mentiras, entre realidad y ficción, al desfile del libertinaje más intenso y transgresor hasta ahora conocido. No ha habido y posiblemente no habrá travestis más salvajes y fieros que Las Carolinas, las reinas que peleaban mezcladas directamente con la delincuencia del Barrio Chino, con policías y hampones, entre pistoleros y anarquista, y sobre todo frente a una sociedad todavía extremadamente arcaica.

 

Este es el relato de Jean Genet sobre la manifestación de Las Carolinas que plasmó en su libro Diario de un ladrón tras la explosión que destrozó la vespaisiana de las Ramblas: 

 

"Estaba cerca del puerto y del cuartel, y la cálida orina de millares de soldados había corroído su chapa de metal. Al constatar su muerte definitiva, las Carolinas con chales, mantillas, trajes de seda y chaquetillas ajustadas acudieron a ella en solemne delegación para depositar un ramo de flores rojas anudado con un crespón de gasa. El cortejo partió del Paralelo, torció por la calle San Pablo, bajó por La Rambla hasta la estatua de Colón. Eran las ocho de la mañana, el sol iluminaba la escena. Las vi pasar y las acompañé de lejos. Sabía que mi puesto estaba en la comitiva: sus voces heridas, sus gritos de dolor, sus gestos exagerados, se proponían atravesar el espeso desprecio del mundo. Las Carolinas eran grandiosas: las Hijas de la Vergüenza.

 

Llegadas al puerto, torcieron a la derecha en dirección al cuartel, y sobre la chapa herrumbrosa y hedionda del meadero público, sobre su chatarra muerta, depositaron las flores. 

Y, atados a igual destino

a reina y el Barrio Chino,

nadie les puede vencer:

¡el abrazo del asesino

defiende el cuerpo divino

de la divina mujer!

REINAS, DELINCUENTES Y BELLEZAS

MISS BARRIO CHINO

EL CERTAMEN MISS BARRIO CHINO DE 1934

 

 Foto del certamen Miss Barrio Chino de Barcelona

 

En 1934 se celebró un certamen para coronar a Miss Barrio Chino en Barcelona. Posiblemente fuese en La Criolla, el local donde el travestismo encumbró la cima más alta. 

 

En pleno Barrio Chino, entre calles sucias y estrechas, La Criolla se convirtió en poco tiempo en el local de moda de la ciudad de Barcelona, el local al que había que ir. Albergaba una fauna escandalosamente nocturna y cosmopolita con un tronco común, el pecado. Contaba con pequeños palcos y un letrero luminoso que ocupaba todo lo alto del exterior del edificio. Decorado de forma caribeña y tropical, las palmeras improvisadas en las columnas ornamentaban la tarima de los músicos y la zona de baile. Propiciaba el ambiente perfecto para que la elegancia hiciera de haz de direcciones entre lo miserable y el delito en una ciudad portuaria del mediterráneo que acogía a todo aquel que estaba dentro y fuera de la ley. Un local en medio de calles de mala muerte donde compartir las miserias de la existencia.

 

Se comenta que ese mismo año la ganadora de Miss Barrio Chino participó también en el certamen nacional de Miss España, una hazaña repleta de misterio e incertidumbre a medias entre el relato literario y la realidad, un rumor entre dos mundos, el de la verdad y la mentira como todo lo que allí dentro sucedió. 

 

 

ALGUNOS CASOS DE DELINCUENCIA TRAVESTI

 

Foto de boys bailando 

 

Los travestis catalanes del Barrio Chino se desenvolvieron en un ambiente relacionado directamente con la delincuencia y el crimen, un ambiente hostil en todas sus manifestaciones que parió en la mismísima calle la generación de travestis más fieros y salvajes conocidos hasta hoy, y de quien más tarde recogerían el testigo Las Gasolinas de la revolución de París de mayo del 68 o los del Dorado en Berlín.

 

En las crónicas de la policía de Barcelona y en las principales rotativas de la época se pueden encontrar diferentes testimonios donde se habla de hombres vestidos de mujer participando en asaltos y hurtos de diferentes tipos; luchas y disputas callejeras con pistola, robos y artimañas para atracar a parejas de jóvenes o simulacros donde se hacían pasar por revolucionarios para desvalijar comisarías o locales en mitad de las revueltas.

 

 

El Diluvio, 28 de marzo de 1929

 

Robo

 

Según el fiscal, el acusado en 6de marzo de 1920, junto a otros individuos declarados en rebeldía, cometió un robo en el piso segundo de la casa número 2 del Pasaje del Bernardino.

Para llevar a cabo el robo se descolgaron desde el piso tercero de la referida casa en el que vivía el García. Uno de los ladrones iba disfrazado de mujer. Ya en el piso ataron a una muchacha llamada Rosario Ramón y se apoderaron de varias prendas de ropa que fueron valoradas en 14 pesetas.

El fiscal pidió se condene al acusado a la pena de seis meses de prisión.

 

La Vanguardia, 18 de octubre de 1932

 

La pasada madrugada unos agentes de policía intentaron detener en la calle del Cid, a varios individuos, y uno de éstos, apodado La Africana, cuando era conducido a la delegación de la policía, dió un mordisco en la pierna al agente que le detuvo, el cual tuvo que ser asistido en el dispensario del distrito.

 

 

ABC, 20 de marzo de 1934

 

 

 

 

GENET Y EL TUBO DE VASELINA QUE DERROTARÍA A TODOS LOS POLICÍAS

 

 

Uno de los más célebres personajes que dieron vida a su propia crónica en el Barrio Chino fue Jean Genet, el último poeta maldito, protagonista de las más sórdidas y depravadas experiencias en la Barcelona del 1930. 

 

Uno de los mejores escritores del s. XX, delincuente, homosexual (o maricona, como gustaba decir él para subrayar el detonante peyorativo con el que por entonces se les señalaba), comenzó su carrera como escritor en la cárcel, lugar que visitó diez veces. Un autor crudo envuelto en la prostitución, y "la mala vida del raval", el autor del libro Diario de un Ladrón, obra en la que narra sus experiencias por Europa como chapero tras ser excomulgado del seno familiar.

 

En su novela narra su detención en el Barrio Chino y su arresto como sospechoso en la comisaría donde el policía le encontró en el bolsillo un tubo de vaselina usado. Dice:

 

"En medio de los objetos elegantes sacados de los bolsillos de los detenidos en esta redada, era el símbolo mismo del oprobio que se disimula con el mayor cuidado, pero el signo también de una gracia secreta que iba a salvarme pronto del desprecio... Estaba en el calabozo, y sabía que toda la noche mi tubo de vaselina sería objeto de burla —a la inversa de una Adoración Perpetua— de un grupo de policías... No obstante, me animaba la certeza de que este frágil y humilde objeto les resistiría y, por su simple existencia, derrotaría a todas las policías del mundo".

 

 

 

Jean Genet, El último poeta maldito

 

¡Barrio Chino! Madriguera

de idealidad y delito,

miserable gusanera,

celeste barrio maldito

que albergas a la quimera!

Tienes tu reina bravía,

con mirarla, se diría

que nació para reinar:

fulgen, en su fuerte,

el día, y, en sus pupilas, el mar.

 

Maruja, la peregrina

 que enferma de cocaína,

barragana de un ladrón

tiene un tono en cada esquina

y un vasallo en cada hampón;

 

Maruja, que nunca llora

ni nunca su labio implora,

firme en su orgullo real

altiva y siempre señora

de los labios del Mal.

 

Y, atados a igual destino

 a reina y el Barrio Chino,

nadie les puede vencer:

¡el abrazo del asesino

defiende el cuerpo

divino de la divina mujer!

 

 

Fragmentos del poema de Abel Iniesta:

Antología del barrio chino, Francisco Forner Editor, Barcelona, 1949.

 

 

 

Las Carolinas fueron grandiosas

Las Hijas de la Vergüenza

 

 

 

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