ANTONIO MACHÍN, LA VOZ DEL CARIBE EN ESPAÑA

September 20, 2017

 

 

 

Esta no es una historia moderna y canalla, ni tampoco una historia política sobre la eterna y dilatada posguerra de España. Es una historia ya vieja, de otra época sí, pero de eterna actualidad. Es la historia de la voz que ayudó a calmar el dolor de las heridas de un país destrozado, de una voz que huía de la guerra y encontró la paz en un escenario desolado, la historia de una voz que perdió todo al cruzar la frontera huyendo de la muerte y que a su llegada no encontró nada. Es una historia de música, de la música y su portador, la historia de un cantante de boleros en el epincentro de un páramo cultural. Esta es en resumen la historia de Antonio Machín.

 

Nunca te acordaste 

de pintar un ángel negro

El refranero popular dice : Te mueves más que las maracas de Machín. Sabio es el pueblo, que conoce por la experiencia, y es que Antonio Machín había conquistado medio mundo antes de ser reconocido en España.

 

Nadie sabe la fecha de su nacimiento porque se preocupó personalmente de que fuese un secreto, pero si a día de hoy todavía viviera sería la persona más longeva del planeta. Nació en Sagua la Grande, Santa Clara, provincia de Cuba. Creció en un hogar junto a quince hermanos, un hogar necesitado donde las artes liberales, el canto, la poesía o la pintura eran un lujo impensable, donde lo primero era comer y lo segundo o tercero cantar. 

 

Con sacrificio consiguió entrar al coro de la iglesia, pero siempre tuvo que combinarlo con los trabajos de oficio. Fue durante muchos años albañil a la vez que cantante, hasta que finalmente, tras años de sobre esfuerzos como pluri-empleado decidió labrar su propio camino y desoír la voz de su padre. Y A los 22 años se marcha a La Habana a trabajar como cantante.

 

EL REY DE LAS MARACAS

 

En la Habana continuó trabajando de lo que pudo para sostener su aventura. Uno de sus oficios más concurrido fue la albañilería, aunque la verdad es que fue un verdadero currante de gremios. Allí conoció al guitarra Miguel Zabala, con quien forma un dúo y comienzan las noches de actuación sin tregua en la ciudad. Fue su primera actuación en la radio cubana lo que hizo que pusieran el ojo en él, y así fichó para la orquesta del Casino Nacional, el mejor local musical de la Habana. Machín se había convertido en el primer cantante negro de la orquesta hasta entonces.

 

"Fue en la orquesta del Casino Nacional 

donde Antonio Machín descubrió la maracas, 

el instrumento que le acompañó el resto de su carrera"

 

Antonio Machín: "Las maracas se hacen de una fruta silvestre llamada güira, que tiene comida dentro y sirve para una tisana. Se vacían, se llenan de arena y se entierran. A los veinte días se les pone un palito, unos perdigones dentro o unos trozos de madera. Y ya hay maracas. Yo tengo dos, nada más. "Las abuelas", como yo las llamo. Las poseo desde hace más de cuarenta años".

 

En 1930 viaja de la Habana a Nueva York, periodo en el que Xavier Cugat  triunfaba a lo grande con sus orquestas de mambo y ritmos latinos y Frank Sinatra daba sus primeros pasos. La gran ciudad era por entonces el mejor de los escenarios, un lugar donde todo era posible, donde músicos y cantantes caminaban a un paso del éxito. Y eso fue lo que le se sucedió a Antonio Machín, quien en poco tiempo vendió más de 1 millón de discos con El Manisero, canción que popularizó su nombre y con quien se ganó el respaldo del público norteamericano. 

 

Su fama y reconocimiento subieron como la espuma. De Nueva York marcha a París para firmar el mejor contrato de su vida. Machín triunfa en el El Casino de París y comienza una gira europea repleta de éxito. Son los mejores años del cantante, quien por entonces ya era un verdadero artista de categoría internacional.

 

Pero el fantasma de la guerra se abalanzó sobre Europa e hizo de todo un espejismo. El terror asomaba por la esquina desde Alemania apuntando directamente a su cara. La fama, el dinero y el reconocimiento no eran suficientes como para arriesgar quedarse en Francia y sufrir la invasión nazi. Antonio Machín, frente al terror de la muerte, decide cruzar la frontera a España con la esperanza de encontrar el respaldo necesario para continuar con su carrera de éxitos artísticos. Sin embargo con lo que se topó fue con un país destruido y desolado por la guerra, un país donde nadie lo conocía, donde sencillamente era un don nadie.

 

"Mi hermano estuvo en Francia con mi hermano Pedro.

Cuando estalló la guerra se fue por una frontera."

Hermana de Antonio Machín

 

Antonio Machín tuvo que empezar de nuevo. Su carrera se encontraba en la misma situación que cuando se marchó de casa de sus padres, pero ahora en medio de una dictadura en eterna bancarrota que se dilataría en el tiempo con las heridas de guerra abiertas.

 

 

Barcelona, Sevilla y Madrid. En busca del Manisero

 

Llegó por Barcelona, donde no lo conocía nadie y comenzó a reconstruir su carrera en sala Shangai, un local de alterne donde el vicio consumaba las necesidades del público con desnudos de mujeres. Por entonces el sueldo de Machín eran 25 pesetas diarias. 

 

Actuó también el El Bahía, un local muy afamado de la Ciudad Condal, y muchos coinciden en que pasó en varias ocasiones por Jamboree, un local de la plaza Real que continúa abierto en la actualidad.

 

Barcelona por entonces vivía sus peores días, donde el Barrio Chino, internacionalmente conocido por su oferta artística y su vida nocturna estaba bajo mínimos consecuencia de la guerra y la represión de la dictadura.

 

El hambre era el pan de cada día en Barcelona. En una entrevista Antonio Machín cuenta cómo un día robó un bocadillo en la cantina de la estación de trenes para saciar el hambre.

De Barcelona se trasladó a Sevilla en busca de mejor fortuna, pero lo cierto es que el fracaso en Andalucia fue mucho peor. El final de Antoni Machín parecía haber llegado, hasta el punto de pensar en la retirada.

 

De Sevilla tomó rumbo a Madrid, donde sólo un milagro podía sacarle del agujero, y donde tampoco lo conocía nadie.

 

En la capital consiguió un contrato para actuar en la sala Conga, situada en la Plaza de España, donde cobraba 5 duros, y más tarde lo contrataron en la Sala Casablanca, la mejor sala de Madrid por entonces. Y como dicen... ¡de Madrid al cielo¡. El éxito de Machín volvía como un boomerang, y en cuestión de un día había alimentado a las vacas flacas que le perseguían desde que salió de Francia. Por fin tenía dinero para vivir sin preocupaciones y sin tener que mendigar, eso sí, todo transcurriría bajo un telón de hierro cutre y severo.

 

Ahora toda España conocía a Machín, y sin que la censura se diese cuenta el rey de las maracas había introducido el bolero, el son cubano, la rumba y prácticamente todo el abanico de ritmos caribeños que triunfaban en los países modernos. Toda una hazaña en medio de una campaña de freno franquista contra cualquier tipo de manifestación musical que no fuera la copla o la zarzuela.

 

"La figura de Machín está ligada a la cultura sentimental de la radio."

 

Joan Manuel Serrat

 

Sea como fuera Antonio Machín había conseguido aquello por lo que tanto había luchado, montó su propia orquesta y multiplicó sus espectáculos. Se casó y se hizo hijo del gran público. Y en 1942 grabó lo que por entonces fue el primer gran éxito musical de la industria musical española, Angelitos Negros.

 

Antonio Machín se convirtió en un éxito total de ventas en un país que vivía bajo el ritmo de la cartilla de racionamiento, y donde a nadie le sobraba para comprar un tocadiscos. Había estallado un huracán, era imparable. Sólo la llegada del yé yé a finales de los 50 abrió una brecha generacional que lo desplazó hacía un público de mayor edad y le obligó a adaptar su registro a las exigencias de un público joven con pocas ganas de hablar de penas, pero nunca dejó ser un cantante intergeneracional que gustaba a jóvenes y mayores por sus temas universales y su volcada ternura. 

 

"Mientras yo viva seguiré trabajando para que a ella no le falte nada". Antonio Machín refiriéndose a su esposa, con quién sufrió durante la dictadura todo tipo de desprecios raciales.

Nunca te acordaste 

de pintar un ángel negro

 

Murió en Madrid el 4 de agosto de 1977, pero sus restos se encuentran en Sevilla. Antonio Machín, el músico cubano de mayor influencia en España.

 

 

 

 

 

 

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