XAVIER CUGAT, EL CATALÁN UNIVERSAL

September 12, 2017


¡Mambo, conga, samba! ritmos caribeños y camisas con volantes. El universo de la música tropical no hubiese sido el mismo sin la figura de Xavier Cugat, el maestro de ceremonias que enterró a Bach y triunfó en Estados Unidos tocando mambo.

 Xavier Cugat

"No sé quién gobernaba en 1904, pero quien fuera que gobernara, mi padre era contra el gobierno, y le dieron 24 horas para salir.

 

En aquella época el viaje más rápido de Barcelona a la Habana eran 27 días a bordo del María Cristina, un vapor que tenía, primera de primera, primera de segunda, segunda de primera, segunda de segunda, tercera y tercera ordinaria. Todos fuimos en tercera ordinaria. Dormíamos en el suelo con unas mantas. Ese es el primer recuerdo que tengo de mi vida," 

 

Así comienza la historia del catalán más universal de todos los tiempos, Xavier Cugat, Cugui para los amigos, con un viaje forzado a la Habana cuando a penas tenía cuatro años, un viaje que depararía un futuro repleto de éxitos condenados al olvido.  Es la historia de una estrella del espectáculo de primera categoría poco recordada, la historia de un músico de conservatorio que quemó las partituras de música clásica y conquistó Hollywood a ritmo de mambo.

 

A pesar de que hoy en día Cugat sea un absoluto desconocido para las nuevas generaciones fue indiscutiblemente el director de orquesta más famoso de Estados Unidos y el principal símbolo de la música tropical en pleno epicentro del Show Business estadounidense. 

 

Xavier Cugat ya estaba de vuelta mucho antes de que los españoles vieran a través del televisor como Almdóvar o Penélope Cruz triunfaban en la gala de los Oscars. El tiempo ha demostrado que Cugat no es el español más afamado por conquistar la cumbre del estrellato en EEUU, sin embargo es sin duda el que más alto llegó en el cine y el único español que puede presumir de tener 4 estrellas en el paseo de la fama de Hollywood.

 

Vendió millones de discos, trabajó junto a las estrellas más grandes del firmamento cinematográfico, se codeó con el poder ya fuera legal o ilegal. Hombre multidisciplinar destacó como caricaturista en diferentes rotativas norteamericanas, inauguró el primer casino de Las Vegas, dirigió el primer corto sonoro de la historia, descubrió a Frank Sinatra, bautizó a Rita con su nuevo nombre artístico Ryta Hayworth, y se convirtió en el director de orquesta latina más famoso de los Estados Unidos.

 

 

 

 

Son centenares las anécdotas con famosos de todo tipo

y dilatada la lista de composiciones

y colaboraciones de Cugat para cine, prensa y radio;

pero sin duda, fue el hecho de introducir

el universo de la música tropical en la industria cinematográfica

durante la edad de oro de Hollywood lo que lo consagra

como uno de los artistas más influyentes

y pioneros del mundo musical latino.

 

La historia de Cugat es una historia repleta de anécdotas, de música tropical, de fama y espectáculo, de ritmo, de congas y maracas, de amores y divorcios multimillonarios, de escenarios, de colorido y chihuahuas en los escenarios. La historia de Xavier Cugat es la historia personificada del éxito del mambo en Nueva York y de la música tropical en la gran pantalla norte americana en un periodo en el que todo parecía posible.

 

 

De la Habana a Nueva York

 

Xavier Cugat inauguraba el siglo XX con su llegada al mundo. Nació en Girona el 1 de enero de 1900, y a sus cuatro años de edad se trasladaba a La Habana junto a su familia por motivos políticos. Instalaron el hogar al lado de un taller de violines y guitarras donde Cugat pasaba horas y horas en trance rodeado de instrumentos de cuerda. Son muchos quienes consideran que este fue el motivo principal que llevó a Cugat a dedicarse a la música. Pasaba prácticamente todo el tiempo en el taller observando los instrumentos hasta que finalmente llegó el día de disfrutar del suyo propio. Como él mismo dice: "crecí frente a una tienda donde se hacían violines. De haberlo hecho frente un comercio de butifarra quizá hubiese sido un buen butifarrero."

 

El 6 de enero de 1906 los reyes magos le regalaron su primer violín. A los siete años Cugat ya estaba en el conservatorio y actuaba en un pequeño cine al salir de clase instrumentando las películas mudas que llegaban a la Habana. A los diez ya era el primer violín de la Orquesta Sinfónica Teatro Nacional de la Habana.

 

Su periodo en la Orquesta Nacional le introdujo en el ámbito musical y le brindó la oportunidad de conocer a excelentes músicos que viajaban a la Habana para actuar. Así fue como el tenor italiano Enrico Caruso descubrió a Cugat, a quien sin dudar le aconsejó trasladarse a Nueva York para trabajar como músico.

 

Con 12 años Xavier Cugat, sin conocer una sola palabra de inglés y sin dinero, viajó a Nueva York para ganarse la vida como músico. Trabajó como pianista de sala y pronto conoció a Agustí Borgunyó i Garriaga, también pianista, con quien formó dúo. Por entonces ambos malvivían de la música tocando a cambio de las dietas, hasta que finalmente Cugat conoció a quien se convertirá en su primera esposa a los dieciocho años y con quien descubrirá los ritmos latinos, Rita Montaner.

 

Cugat abandona así la escuela clásica y cambia de registro. Bach, Beethoven y Mózart quedaban atrás, había encontrado el modelo musical que se convertiría en el talismán de su carrera, el latin tropical.

 

"Prefiero tocar Chiquita Banana y tener una piscina

que tocar Bach y morirme de hambre", Xavier Cugat.

 

Los contactos del maestro comienzan a brotar y al tiempo le contratan en el periódico The Angeles Times como caricaturista de famosos, la otra gran faceta de Cugat. Empiezan las orquestas y las actuaciones para salas y cabarets. El espectáculo de Xavier Cugat causaba sensación entre el público ya antes de los años treinta, y ocurrió lo que tenía que ocurrir, Hollywood llamó a su puerta: 

 

"No olvidemos que aparte de Hollywood, cuando él empieza a hacer cine ya era una celebridad en la radio, un top 20 de venta de discos. Sus orquestas estaban en Nueva York y los Ángeles. Ya era famoso cuando empezó a hacer sus películas. Hollywood se aprovechó de esa fama. Los presidentes de EEUU lo buscaban para que tocara en sus campañas presidenciales. A él le convenía y se movía como pez en el agua con el poder, fuera legal o ilegal. ¡Seguramente Obama también le hubiese llamado para tocar!", Diego Mas Trelles, autor del documental sobre `Cugat Sexo, maracas y chihuahuas´.

 

Xavier Cugat se convirtió en el principal promotor de la música latina dentro de la industria del entretenimiento estadounidense. Tras triunfar en la radio colapsó la gran pantalla durante los dorandos años 30 de Hollywood con puestas en escena repletas de congas y maracas, vestidos con volantes, frutas de colores y ritmos tropicales. Y a partir de 1932 consagra su espectáculo en el teatro Waldorf Astoria de Nueva York, donde actuará durante quince años, dando entrada a la fiebre del mambo de los 50 en Nueva York.

 

¡Maaaaaaaaaambo!

 

Habrán escuchado la expresión El Rey del Mambo, ¿verdad?. Míralo, ¡es El Rey del Mambo¡ Pues resulta que la expresión tiene un significante literal. Xavier Cugat era en la década de los 50 El Rey del Mambo. El único que dirigía la orquesta con un chihuahua entre los brazos.

 

En la década de los 50 en Nueva York la fiebre del mambo causaba sensación, y era el estilo en auge de los salones de fiestas frecuentados por la élite social neoyorkina.

 

"Todo artista que triunfa en los EEUU, de una forma u otra, ha triunfado con miembros de la mafia. Al Capone era el que me daba el talón cada sábado." Xavier Cugat.

 

 

Estrafalario, pionero, hedonista, carismático, mujeriego, caricaturista de primer orden y para algunos viejo verde. Hombre de talento, de escuela clásica, de glamour, hablaba 7 idiomas sin haber ido nunca a la escuela y contaba con un olfato extraordinario para descubrir el talento. El hombre de la eterna sonrisa y peluquín bien colocado que actuaba en las películas personificándose así mismo. Un maestro de ceremonias que supo relacionarse bien, un adelantado que tuvo la fortuna de estar en el lugar indicado en el momento preciso. Pero ante todo un tremendo trabajador.

 

Las 5 mujeres de Xavier Cugat

Cinco fueron los matrimonios de Cugat. Cinco matrimonios con 5 chicas hermosísimas. Siempre todas jóvenes, de 18 años, llevadas a la fama de la mano de Cugat. 

 

 

"Yo me he casado cinco veces y con chicas que las he presentado como las vedettes de mi espectáculo. Ellas se aprovecharon de mí, pero yo me aproveché de ellas", Xavir Cugat.

 

 

Su primera esposa fue Rita Montaner, la mujer que le enseñó e introdujo en los ritmos latinos. Se casaron en la Habana en 1918. Diez años más tarde, divorciado ya, se casó con Carmen Castillo, la actriz de doblaje de Dolores del Río. Cugat creyó estar frente a la actriz principal y le dispuso una caricatura sin saber que realmente era su doble. Así comenzó una relación que se tradujo en el segundo matrimonio de Cugat.

 

Su tercera esposa fue la modelo Larraine Allen, con quien solo estuvo tres años. Cuentan que tras una fiesta la modelo encontró a Xavier con una preciosa joven de 18 años a sus brazos en el hotel donde se hospedaban. Larraine ardió en cólera y pidió el divorcio inmediato a toda costa. Al día siguiente convocó una rueda de prensa con los medios para comunicar su intención de acabar con el matrimonio que la unía a Cugat, pero no sin antes sacarle hasta el último centavo. Fue tanta la presión ejercida por la dama en los medios de comunicación que el Rey del Mambo tuvo que llamar al otro monarca, el rey del crimen organizado, Al Capone. Tras una llamada del capo al abogado de la modelo el caso estaba enterrado para siempre. Larraine sencillamente firmó la hoja de divorcio.

 

En 1952 se casó con Abbe Lane, 32 años menos que él, su cuarta mujer. Y en 1966 descubre una niña murciana de asombrosa belleza a quien decide convertir en una estrella en EEUU. Se trataba de Charo Baeza, la última de sus cónyuges, con quien vio como el nombre de Xavier Cugat disminuía su tamaño en los luminosos publicitarios de las salas de espectáculo. Comenzaba el lento descenso desde lo más alto de la cumbre de la fama.

 

"A Las Vegas sólo puedes ir para jugar o a divorciarte.

Yo me he divorciado allí cinco veces.

Resulta caro, pero es muy cómodo.

Sólo tienes que estar dos semanas sin salir de Nevada", Xavier Cugat.

 

Xavier Cugat acabó sus días arruinado. A su vuelta a España se alojó en el hotel Ritz de Barcelona, donde lucía un precioso Rolls Royce que le había regalado su última dama, aparentando ser el mismo de hacía años. Pero la fama había hecho mella en Cugat. Mayor y retirado a la fuerza daba coletazos en desafortunadas apariciones televisivas. El mundo del espectáculo se preparaba para una transición, nuevos tiempos, nuevos registros. Posiblemente el tiempo de Cugat ya había terminado a mediados de los 70. El rey del mambo cedía su corona a nuevos monarcas, pero su legado quedó profundamente grabado. En su tumba de Girona, hoy se puede leer:

 

 "Xavier Cugat i Mingall, catalá universal, Cugat que vivió". 

 

 

 

 

 

 

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